Es importante que, cuando nos propongamos hacer un proyecto de emprendimiento serio y enfocado en alcanzar logros relevantes dentro de nuestro negocio, estemos totalmente dispuestos a abrir la mente y entender que ningún éxito se va a alcanzar si no se está dispuesto a trabajar en equipo y compartir responsabilidades, inclusive cederlas. Sé que muchas veces puede ser angustiante o estresante el que el control completo de nuestra organización y/o empresa no esté 100% en nuestras manos, pero, como emprendedores que enfocamos nuestra preparación, capacidades y esfuerzos, debemos apuntar al goce de la libertad financiera y no a atascarnos en el ciclo contínuo del autoempleo, en el cual creyéndonos dueños de empresa, nos volvemos nuestros propios jefes, y muy malos jefes por cierto.

Es indispensable saber que el camino hacia la libertad financiera, el éxito empresarial e inclusive la misma riqueza es un camino que no se puede ni se debe andar solo, porque los esfuerzos, gastos e inversiones que implica son muchas veces tan difíciles de asumir que no se puede alcanzar las metas propuestas dentro de los tiempos y costos establecidos, es decir, no se puede triunfar sin antes haber dejado mucha “sangre” por el camino. Y no, el emprender no debe ser así. Debe exigir grandes esfuerzos, compromisos consigo mismo, inversiones y costos por asumir, pero no volverse una herramienta autodestructiva porque ello sería contrario al propósito mismo de emprender, que está más relacionado con alcanzar el éxito que con esclavizarse.

Por ende, cuando caemos en la cuenta de que es muy necesario crear sociedad (ya sea en trabajo, inversión o lo que sea) más fácil se nos hace comenzar a vislumbrar ese camino al éxito que nos llama tanto la atención, y esto es porque si nos centramos en escoger bien quién puede acompañarnos en este duro proceso y con quién compartir trabajo y éxitos, lograremos emprender con muchísimo éxito pues, distribuyendo el peso es posible llegar más lejos y en menos tiempo. Con base a lo anterior, si te preguntas cómo puedes escoger un socio idóneo para emprender, debes procurar estos factores que avalen tu decisión (una especie de checklist que debe cumplir lo más posible un socio adecuado), y tener en cuenta los siguientes 10 pasos para encontrar al socio adecuado para emprender:

1. ¿Tu socio tiene motivación?

Es lo que tienen aquel que tiene un motivo para lograr el objetivo, no aquel que sale con frasecillas optimistas y muestra poco resultado o tiene poco compromiso. Sabrás que tu “candidato” está motivado porque contínuamente investiga, busca y crea espacios de difusión al proyecto, busca métodos fáciles para lograr lo propuesto. Y el mayor de los motivos que dirige estos esfuerzos para tu socio, es nada más y nada menos que querer transformar su realidad. Si el candidato es indiferente o carece de alguna de estas referencias, es mejor que sigas buscando.

2. ¿Tu socio tiene capacidad de asumir compromisos?

Por las distintas circunstancias de la vida, es necesario que aquel que consideres que puede ser tu socio/a cuente con la disponibilidad y la voluntad de asumir compromisos. Un socio idóneo busca el tiempo y los recursos con los cuales pueda llevar a cabo y lograr exitosamente cualquier tarea. Si sus motivos personales, profesionales, laborales o familiares le impiden de alguna forma asumir compromisos, reevalúa su participación en tu proyecto, pues se volverá doble trabajo para tí el que tu socio/a no cumpla lo propuesto.

3. ¿Le interesa la Proactividad a tu socio?

Esta es una cualidad muy buscada en procesos de selección de personal, puesto que es la capacidad que tiene una persona para hacer mucho más de lo que se le solicita, teniendo iniciativa y desarrollando aportes serios y útiles al desarrollo del proyecto, permitiendo optimizar la calidad, el presupuesto y los recursos requeridos para el alcance de la meta. En otras palabras, el socio proactivo es aquel que siempre está un paso adelante a lo que se requiere, como adquirir información valiosa, aportar herramientas que simplifiquen el trabajo o espacios para la comercialización del producto o servicio.

4. Un socio excelente busca soluciones, no excusas

Si tu “prospecto de socio” es un fanático de las evasivas, excusas y justificaciones, debes a toda costa evitar cualquier trato comercial con este. Cuando alguien quiere lograr algo, está motivado a alcanzarlo y esto lo siente verdaderamente, SIEMPRE buscará la manera de poder participar, de llevar a cabo lo que se ha propuesto. Si busca soluciones en vez de crear problemas muy seguramente será una mano derecha para alcanzar las metas que se han trazado al momento de emprender, pero si siempre busca excusas, evade los compromisos y/o se justifica por sus “dificultades” debes advertir que corres el riesgo que haga eso con cualquier prospecto, cliente, proveedor u otros socios, y definitivamente eso es perjudicial para cualquiera, pudiendo acarrear inclusive con consecuencias legales que afecten a la empresa y su personal.

 

5. ¿Pueden asumir algún monto de inversión económica?

Sin importar si tu aspirante a socio/a tiene o no un trabajo como empleado o independiente, es muy importante que este pueda asumir parte de los costos económicos iniciales en algún porcentaje, puesto que lo mejor en cualquier sociedad es que exista una distribución igualitaria de costos, inversión y esfuerzos. Si por algún motivo tu socio/a no puede aportar económica un porcentaje, es mejor que lleguen a un acuerdo claro con fechas establecidas, o en lo posible que tu evalúes la posibilidad de asociarte con alguien que si pueda invertir dinero, pues los costos de desarrollo de producto y publicidad son más fáciles de asumir si se asumen en equipo, inclusive permitiendo abarcar montos mayores de inversión si se hace en equipo. No permitas que buenas relaciones de amistad se desintegren por malentendidos con el dinero o porque solo una de las partes invierta/arriesgue su capital.

6. ¿Tu socio tiene experiencia emprendiendo?

Este curioso requisito es invaluable, vale oro. Porque indiscutiblemente un/a socio/a ideal debe saber lo que es emprender, saber los esfuerzos que requiere y asumirlos con agrado. El que tu compañero/a de proyecto sepa que esto requiere de mucho esfuerzo, mucha constancia, mucho compromiso, mucha responsabilidad y mucho riesgo va a facilitar que los demás procesos que se deben llevar a cabo dentro del proyecto sean más fáciles de asumir y desarrollar. Quejumbrosos, perezosos, facilistas y corto-placistas (los que quiere logros a corto plazo) no solo demostrarán no tener experiencia en el emprendimiento sino que se convertirán en una pesada carga que perjudicará muchos aspectos de su relación como equipo y el alcance exitoso de las metas propuestas.

7. ¿Tu socio investiga, estudia y aplica lo aprendido?

Muy relacionado con lo de ser proactivo, indiscutiblemente tu socio/a ideal debe ser alguien que guste de investigar y estudiar sobre temas relacionados con el campo de acción de tu empresa, indaga continuamente sobre procesos y herramientas que optimicen la ejecución de las tareas y los resultados que se logren, y busca espacios de capacitación y relacionamiento que permitan abarcar nuevas competencias profesionales y abran el camino hacia nuevas oportunidades. Por supuesto, más que entusiasta del estudio, es entusiasta de la aplicación de lo aprendido, esta clase de personas suelen contarte de lo que ha aprendido muchas veces ya aplicándolo en el proyecto, esto es excelente: es Mentalidad de Diamante.

8. ¿Tu socio es sociable y de buen humor?

La convivencia es importante en cualquier relación, y por supuesto cualquier relación es más llevadera cuando hay muchos espacios de comunicación y se tiene muy buen humor para asumir los retos y duros momentos, al igual que para celebrar los logros alcanazdos. Si la persona que tienes en mente para construir sociedad tiene problemas de relacionamiento, es conflictivo/a, se estresa fácil y carece de humor, seguramente será muy difícil sostener la sociedad largo tiempo y peor aún, alcanzar los objetivos propuestos. Además, es mejor que sea alguien sociable, puesto que oportunidades excelentes se presentan muchas veces en eventos, congresos y capacitaciones y hay que saber crear estas situaciones y aprovecharlas.

9. ¿Es responsable tu socio?

Esta es la prueba de fuego, puesto que la responsabilidad es algo relativamente fácil de aparentar pero que solo existe cuando se practica, eso es claro. Al emprender, se puede ver que tan responsable es el socio que hemos escogido, pero también esto se puede ver simplemente al chequear el “historial de vida” del aspirante: si se burla o alardea de sus incumplimientos en su trabajo, si evade sus responsabilidades para con su estudio, su mascota, su pareja, sus hijos, sus adquisiciones…es un/a irresponsable. Y nada impide que también sea irresponsable con sus asignaciones y compromisos con tu proyecto, así que no permitas que sentimientos de afecto y amistad entorpezcan tu vista frente al sentido de responsabilidad real que debe tener cada socio de tu proyecto.

10. ¿Tu socio tiene un buen sentido moral?

Sin importar cual sea el punto de vista moral o espiritual propio de tu socio/a, es muy importante que la persona con la que quieras contar como socio/a tenga un sentido de decencia y una buena moral, de forma tal que puedas confiar abiertamente en esta persona para responsabilidades, asuntos financieros y hasta el trato con clientes y proveedores. Una persona que sea indiferente o frívola ante cosas como la corrupción, la estafa, el robo, la venganza y demás, es alguien a quien definitivamente debes alejar de tu proyecto, puesto que no tendrá problemas en buscar ventajas para si mismo/a poniendo en riesgo situaciones, inversiones y personas. Y ni hablar de alguien que tenga actitudes burlonas o denigrantes frente a la diversidad de personas (por credo, raza, nivel social, educativo, identidad sexual, discapacidad, nacionalidad) pues es una persona que podría generar pérdida de oportunidades o rechazar personas idóneas para el desarrollo del proyecto por sus conceptos personales.

 

Cómo verás, esta breve lista de características te dará excelentes pautas que puedes tener en cuenta al momento de emprender junto con un socio. Por supuesto, puedes adicionarle los cánones que consideres necesarios siendo que muchas variables pueden faltar de acuerdo con tu campo de acción y tu trayectoria.

Finalmente no está de más decir que, para que tu socio/a esté a la altura de esta lista, tu también debes estarlo y debes tener claro que siendo esto lo que tu esperas encontrar, muy probablemente sea lo que también quiere encontrar tu socio y si ambos están a la altura de las expectativa, la siguiente altura que alcanzarán será la de su éxito como equipo y como empresa. De todas maneras, esta información sobre los 10 pasos para encontrar al socio adecuado para emprender siempre te serán útiles a tí, a tus amigos y familiares que estén en proyectos de emprendimiento.

Cualquier aporte que tengas, por favor coméntalo para aportar aún más a nuestra comunidad de emprendedores. Y ya sabes, estudia y practica, no te olvides que el emprendimiento en equipo requiere más que nada de una misión y un compromiso compartidos.


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