Es muy común hoy en día ser un estudiante universitario o recién graduado que, ante la falta de oportunidades laborales en nuestros países latinoamericanos, considere seriamente en montar empresa para desenvolverse profesionalmente o en algún tema de interés.

Normalmente la poca o escasa experiencia es el obstáculo más dificil de vencer frente al entrevistador, puesto que en igualdad de términos, el título puede ser el mismo pero el verdadero diferencial está relacionado con la experiencia. Y quién no la tiene, pues simplemente no consigue el trabajo. Pues bien, justo el domingo pasado en una reunión familiar con un primo que está justamente en esa situación, me hizo entender que lo más importante del emprendimiento cuando se está por graduarse de la universidad y la experiencia laboral es mínima, es tener determinación.

Mi estimado primo, con quién crecí, es a todas luces un trabajador comprometido y proactivo, y así lo demostró durante su pasantía profesional en tiempo pasado. Sin embargo, al quedarse sin empleo poco después, se encontró con que la opción de ser contratado es mínima puesto que su proceso laboral solo abarcó 6 meses. Además, aunque le escasea cada vez más el dinero y le sobra más el tiempo, LE TEME A EMPRENDER. Grave dilema, puesto que su perspectiva – válida por supuesto – de que se siente no capacitado para emprender, supone también falta de motivación al emprendimiento y cierta “programación mental” que rechaza asumir el riesgo por temor al fracaso, siendo que siempre resultará mas riesgoso emplearse que emprender, porque no sé es dueño de tiempo, recursos ni dinero cuando se trabaja para alguien.

Mucho menos se es dueño de el propio cargo que se ocupa. Al detectar eso, junto con mi esposa que es una comprometida emprendedora (ver PaulieJolie Accesorios), le invitamos a tomar cursos de formación gratuita y virtual que ofrece el Servicio Nacional de Aprendizaje SENA (equivalente a Institutos Nacionales de Aprendizaje en otros países), el cual es un instituto educativo de formación para el trabajo en Colombia, que cuenta además con prestigio por la alta calidad de su formación y en la cuál, tanto mi esposa como yo, actualmente cursamos varias materias vía online. Por supuesto, quién se deja apañar por la pereza, decide decir NO a hacer el esfuerzo que le permite generar una diferencia en su trabajo y su vida.

Entonces, sabiendo como empresario que esto de emprender sin experiencia es un asunto un poco dificil, comparto a continuación las objeciones que me manifestó mi pariente y las formas que, al reflexionar y buscar alternativas al respecto junto con mi esposa y amigos, encuentro puede solventar esas objeciones que justamente nos ponemos nosotros mismos, y que definitivamente nos pueden alejar temporal o permanentemente del objetivo de obtener nuestra libertad financiera y de ser ganadores financieros.

¿CUÁLES OBJECIONES IMPIDEN MI EMPRENDIMIENTO?

  1. ME DA PEREZA: La pereza es madre de los vicios, y sabiendo que la pobreza es vicio (solo la mantiene aquel que la ama), la pereza conduce a la pobreza y a la falta de buenos hábitos en el desarrollo personal y el empoderamiento. Si nosotros no forjamos para nosotros mismos una continuidad de propósitos, de ninguna manera podremos alcanzar un objetivo planteado. Si nuestro objetivo es alcanzar la libertad financiera, mejorar la calidad de vida, ayudar al prójimo, ser rico…¿por qué nuestros esfuerzos no se orientan a llegar a ese logro? Quien se permite ser perezoso, puede seguir inmerso en las mismas condiciones por tiempo indefinido. Michael Bloomberg, el exitoso empresario y alcalde de Nueva York, llegó a la determinación de crear su empresa (ahora emporio) precisamente porque nadie le empleaba en ninguna empresa. ¿Qué hubiera sido de él si, ante la necesidad y urgencia de emprender para sostenerse hubiera escogido la pereza? Por eso, cada vez que haya pereza frente a asumir un reto o situación, cambia de actitud y de pensamiento, toma las riendas de tu vida y ENTRA EN ACCIÓN.
  2. ME DA TEMOR: El temor no deja a nadie hacer nada, y mucho menos permite ser alguien distinto. Por temor podemos perder grandes oportunidades que realmente cambiarían para mejor las circunstancias propias y de los que nos rodean, pero mientras alberguemos en nuestras mentes actitudes de temor, los retos se ven como amenazan y la mente, queriendo evitar un peligro, nos hace cobardes que evitan a toda costa la vivencia de nuevas experiencias vivificantes.Un hermoso consejo que me dió un profesor años atrás: “Tener miedo es normal, pero no se debe dejar de Ser por miedo”. El miedo es hijo de la ignorancia, de la falta de conocimiento de si mismo y la falta de compromiso con una causa. Si nos informamos adecuadamente frente al reto y métodos efectivos de lograrlo, si conocemos nuestra psicología y lo que somos capaces de ser, si estamos convencidos que nuestra decisión y nuestro camino son el correcto, el temor se disipará porque no exisitirá más lo que lo sostiene.Por supuesto, la forma de saber que ya no se tiene miedo es precisamente asumiendo el riesgo, y al salir victorioso, tu valor recompensará tus esfuerzos.
  3. ME FALTA EXPERIENCIA: Ese es un problema solucionable, y definitivamente la mejor manera de obtener experiencia, es emprendiendo tu propio negocio. Por que al asumir las múltiples funciones (ordenadamente y en equipo, por supuesto), los retos que surjan pondrán a prueba tu capacidad de reducción de riesgos y de logro de metas, así que el que no tiene experiencia no la tiene por no haberla buscado sino por no haberla creado. Por supuesto, si tus circunstancias personales y económicas plantean una seria dificultad, prueba tener alrededor de un año o año y medio de experiencia laboral demostrable, siempre comprometido contigo mismo/a a que harás excelentemente tu trabajo porque estás aprendiendo a hacer un empresario exitoso. Por supuesto, en ese tiempo, concentra tus esfuerzos a ir adelantando trabajo sobre tu proyecto de emprendimiento. Cuando llegue el momento de tomar acción, serás un emprendedor experimentado listo para ganar.
  4. NO TENGO DINERO PARA INVERTIR: Inversionistas y oportunidades aparecen para todo aquel que los busca. Si el dinero es tu excusa, ¿porqué es el dinero tu objetivo? El dinero es un medio para alcanzar logros, pero más importante es tener ideas que sean capaces de generar dinero contínuo de manera eficiente y exitosa. Si tu planteas un excelente proyecto, y lo presentas en las plazas adecuadas, el dinero no será problema. Hoy día, con plataformas de crowdfounding como Lánzanos y KickStarter: o en semilleros empresariales como Incubar Colombia del Politécnico Grancolombiano – por citar alguno -, o microcréditos de emprendimiento en ciertas cooperativas (estudia bien esta opción) los recursos no son problema. Y si aún vives con tus padres, tanto mejor: son inversionistas que te quieren apoyar.
  5. NO QUIERO QUE ME ROBEN LA IDEA: Investiga y patenta tu proyecto, busca formas de asegurar tu producto y tu marca, y de esta manera este riesgo se minimizará al máximo. Por supuesto, es bueno tener humildad para alcanzar la verdadera grandeza, y por ello no caigas en el error de sobreestimar tu idea. Una buena idea será aquella que optimice recursos, resuelva eficientemente necesidades de los clientes, abarque nuevos mercados y tenga un fuerte diferencial. Si cumple con esos requisitos, entonces a patentar.
  6. NO TENGO SOCIO – ME DA MIEDO ASOCIARME – NO QUIERO HACER SOCIEDAD: Para desenvolverse en el emprendimiento es indispensable contar desde el inicio con un equipo de trabajo, no importa si es de una sola persona más. La cantidad de esfuerzos, recursos y tiempo que se necesitan para el proceso de “pre-producción y producción” en cualquier emprendimiento es muy alto, y la capacidad para compartir tareas, abarcar clientes y realizar inversiones económicas es más fácil entre dos (o tres). Indispensablemente tu socio/a debe ser persona de confianza. Si tu compromiso con el éxito es serio, sabrás que la riqueza no es un trabajo para una sola persona, y que el miedo a crear sociedad -o el deseo de no hacerlo- solo dificultarán y/o restrasarán el alcance de las metas propuestas. Este apartado lo tratamos anteriormente en el artículo “Cómo escoger un socio para emprender”, dale un vistazo para más información.

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¡Muchos éxitos Negociador!