Emprender siendo diseñador gráfico es algo parecido a una paradoja, porque el mercado laboral -dadas sus escazas plazas laborales con trabajo digno y salarios irrisorios- nos forza a crear emprendimientos orientados al éxito laboral y económico, pero la mayoría de facultades de diseño no enseñan a fondo la gestión empresarial, o lo hacen mediocremente. Y eso dificulta el camino de cualquier emprendedor en nuestro gremio, pues la falta de perspectiva sumado a la falta de conocimientos de gestión empresarial, hacen poco deseable el crear empresa.

Entonces el egresado se enfrenta a una necesidad creciente sin ninguna herramienta verdaderamente efectiva. Técnicamente, dentro de un pregrado universitario (y ni hablar de la formación técnica o tecnológica) no es posible abaracar un ejercicio práctico orientado a la gestión empresarial, ni mucho menos incentivar el emprendimiento entre gente que es demasiado idealista y renuente a ver la gestión de un estudio de diseño como una opción laboral y no simplemente conformarse con ser empleado en una compañía de pequeño, mediano o gran tamaño.
¿CÓMO PUEDO SOLUCIONARLO?

Cambiar la mentalidad. No es posible para ninguno de nosotros, como profesionales del diseño, el empezar a valorar la gestión del emprendimiento si no comenzamos por cambiar la forma en que lo concebimos. Con 10 años y contando ya dedicado al diseño gráfico – 6 de ellos como profesional egresado – es imposible no tener que decir que he visto demasiada gente dándose por vencida antes de comenzar cuando de emprender negocios de diseño se trata. La contínua “tirria” (rechazo/fastidio) que se tiene el profesional del diseño -la mayoría- hacia la gestión empresarial (RR.HH, salarios, gestión comercial, gastos, contador, impuestos…) es el mayor muro a romper, porque todos sabemos por palabras propias o de conocidos, que “no estudié esto por plata” o “es que no se vender” o “yo lo que quiero hacer es arte…”

Y aunque todas las anteriores afirmaciones son puntos de vista válidos y respetables, para ser franco, no son más que el indicio que estas personas al decir esto nos dicen cómo conciben su realidad económica y profesional. Esto habla de su programación mental, orientada al “no perder mucho” en vez de estar guiada al “voy a lograrlo todo”. Entonces vemos colegas demasiado talentosos -he visto casos de éxito – pero que su máximo potencial no alcanzan porque los mayores éxitos son el fruto de asumir los mayores éxitos, los cuales, detrás de un cheque de asalariado, no suelen obtenerse muy seguido.

Por eso es indispensable que se “cambie el chip” y se empiece a concebir la realidad de generar uno su propio empleo, emplear a nuevos colaboradores, y a remangarse para tomar acción frente a los retos que se vienen, pero por las recompensas que alcanzaremos.

ATREVERSE A ASUMIR EL PROBLEMA PARA RESOLVERLO

En mi experiencia como freelance (independiente) sé que no es fácil la gestión de ventas ni de cobros -karma del freelance– pero también sé que los mayores aportes que he realizado a la sociedad y a otras compañías los he logrado en la libertad de exponer mis puntos de venta al cliente, de ofrecerle mis posibilidades y de analizar sus requerimientos, de forma tal que he podido constituir proyectos a la medida que resultan ser justo lo que el cliente quiere. Así no sea perfecto a ojos de la humanidad, siempre apunto a que sea perfecto para resolver la necesidad del cliente.

 

 


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